Carlos
Márquez
Más uno del cartel “Fundamentos epistemológicos del psicoanálisis”
Rasgo: "La lógica es lo único por lo cual hay un acceso a lo real"
El decir
tiene una consistencia que no demanda garantía.
La lógica
sin Otro es la consistencia significante sin el recurso al Otro como garantía.
Lo que
llamamos “la ciencia” nos ilustra: Hay fracciones de la llamada “realidad” [Wirklichkeit] que mantienen en el tiempo funcionamientos
estables. Frente a ellos sólo es posible ser dóciles, saber leer, actuar hasta donde
se nos permite.
Cuando era un muchacho en la universidad, descubríamos a los llamados postestructuralistas. Su crítica radical del pensamiento me seducía. Sin embargo, cuando escuchaba que se decía “el sujeto murió”, dentro de mí algo se rebelaba con la pregunta: quién lo dice. Un día los psicoanalistas lacanianos de la escuela en Caracas fueron a la escuela de sociología, uno de ellos escribió la S de sujeto y la tachó. Ese fue mi primer encuentro con el matema.
Los matemas
son la entrada a la lógica sin Otro, una dimensión donde el decir no requiere del
Otro para sostenerse. Pero que al mismo tiempo lo convoca, inconsistente como
el sujeto, para poner a prueba sus constataciones, celebrarlas, calibrarlas.
Por eso el cartel, por eso la escuela. El Otro no queda abolido, sino
desplazado de su condición de garante.
Paso a
enunciar algunos elementos de la lógica sin Otro:
La lógica
que, por delimitar lo imposible es, al decir de Lacan, puerta de entrada a lo real,
opera en dos niveles de consistencia: un nivel enteramente cibernético de
coherencia lógica interna de los enunciados y un nivel de consistencia óntica de
distinción de niveles.
Ahí el cuerpo
es lo que hace obstáculo a que el universo no sea sino una falla en la pureza
del No-Ser. Es el lugar donde la lógica revela su dimensión imposible de
totalizar.
Esto limita
determinadas prácticas como:
·
Argumentar
para persuadir.
·
Apelar
al afecto como argumento
·
Sostener
una tesis por identificación grupal
·
Demandar
comprensión o reconocimiento
Y exige por
otra parte:
·
Hacerse
cargo del resto que decir produce
·
Tolerar
la no-coincidencia entre decir y ser
·
Sostener
la incompletud, aunque llegue a fallar la suplencia
El
psicoanálisis como práctica, y esto es extensible al cartel y la escuela, no se
sostiene ni por la evidencia empírica, ni por el consenso de una comunidad de
sabios, ni por la validación institucional. Se sostiene por la coherencia de su
práctica bajo la hipótesis de la inexistencia del Otro como garante.
Dicho,
decir, Otro. Asociación libre, abstinencia, deseo del analista. Sujeto, cartel,
escuela. Coherencia lógica, consistencia óntica, impureza. Como se puede
constatar, la lógica sin Otro desemboca en una topología de funcionamientos
triádicos estables donde el resto circula internamente para producir
movimiento. Esto deja de lado la necesidad de una dialéctica cuyo programa de
superación y de progreso además de genocida y ecocida, tiene todas las características
de un sueño diurno.
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