Carlos Márquez
El amor será el tema de las II Jornadas Anuales de la Sede Caracas de la Nueva Escuela Lacaniana, que forma parte de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). El amor que mueve a los amantes pero también a los grandes conglomerados sociales. El amor que es fuente de tanta felicidad y de tanta miseria. Por el que se vive, por el que se muere, por el que se crea y por el que se mata. El que se siente en el cuerpo, al que el poeta convirtió en motor del mundo, junto con el hambre. El amor que se siente más allá del cuerpo, que aspira a una eternidad, a una unidad absoluta con quien es amado.
Lacan lo definía como dar lo que no se tiene. Esto puede mostrar que el amor llama al sacrificio de sí, pero también puede decir que ahí se da la propia falta, como alojamiento para el corazón latiente del cuerpo que se ama. Para los psicoanalistas hablar del amor es un asunto siempre urgente, pues lo que hacemos en el consultorio no pasa sin que esté involucrado. Es en virtud de él que un sujeto en un psicoanálisis puede enfrentarse a lo que de sí lo espanta y buscarle otra salida a los enredos en los que su forma de amar lo han metido.
Libros y textos de una investigación en curso en psicoanálisis
Páginas
04 octubre, 2014
15 agosto, 2014
Nuestros síntomas contemporáneos señalan la existencia de Otro goce
Publicado en el Boletín Eva-Lilith N°7, de las Jornadas de la NEL: Lo femenino no sólo es asunto de mujeres.
Carlos Márquez
"La sexualidad se mantendría pero sin anhelar la relación. Para que haya sexo no hace falta que haya relación. Solo el amor hace relación. Sería el fin del amor, solo restaría la poesía." Estas palabras redactadas en tono utópico, constituyen el cierre del primer texto de la compilación que forma "La erótica y lo femenino" de Ana Lúcia Lutterbach Holck. (Pág. 16)
Con razón Mauricio Tarrab, en el prólogo que redacta a este tomo que presenta sus elaboraciones como Analista de la Escuela, dice que este primer texto funciona como un prólogo escrito por la misma autora (Pág. 9).
Carlos Márquez
"La sexualidad se mantendría pero sin anhelar la relación. Para que haya sexo no hace falta que haya relación. Solo el amor hace relación. Sería el fin del amor, solo restaría la poesía." Estas palabras redactadas en tono utópico, constituyen el cierre del primer texto de la compilación que forma "La erótica y lo femenino" de Ana Lúcia Lutterbach Holck. (Pág. 16)
Con razón Mauricio Tarrab, en el prólogo que redacta a este tomo que presenta sus elaboraciones como Analista de la Escuela, dice que este primer texto funciona como un prólogo escrito por la misma autora (Pág. 9).
10 agosto, 2014
Discurso del capitalismo contemporáneo y psicología de las masas
Conferencia dictada en el marco de la Feria del Libro de Caracas, 9 de agosto de 2014
Carlos Márquez
Estos dos conceptos psicoanalíticos, el primero de Lacan y el segundo de Freud, muestran cómo puede funcionar una forma de socialidad, fórmulas más o menos eficientes de agregación de poblaciones y recursos, que excluyan de hecho, o al menos marginen sistemáticamente, cualquier posibilidad de vínculo social.
Estas nuevas formas de socialidad, solo pudieron hacerse visibles por el cambio de episteme que desencadenó el surgimiento del psicoanálisis. Éste, que en sí mismo es un nuevo vínculo social, ironiza este concepto al poner como su agente al tonel sin fondo por el cual se escabulle la significación, a esa consistencia lógica, fuera del significante, que el genio de Freud ubicó entre otras, con la fórmula del “ombligo del sueño”. Ese fuera de realidad que la educación trata de domesticar, el poder trata de encarrilar y la ciencia trata de atrapar en las redes del nuevo saber. Es eso lo que nosotros decimos que es el agente de nuestro discurso, y por eso, aunque constituye una nueva forma de vínculo social, funciona como su reverso.
Carlos Márquez
Estos dos conceptos psicoanalíticos, el primero de Lacan y el segundo de Freud, muestran cómo puede funcionar una forma de socialidad, fórmulas más o menos eficientes de agregación de poblaciones y recursos, que excluyan de hecho, o al menos marginen sistemáticamente, cualquier posibilidad de vínculo social.
Estas nuevas formas de socialidad, solo pudieron hacerse visibles por el cambio de episteme que desencadenó el surgimiento del psicoanálisis. Éste, que en sí mismo es un nuevo vínculo social, ironiza este concepto al poner como su agente al tonel sin fondo por el cual se escabulle la significación, a esa consistencia lógica, fuera del significante, que el genio de Freud ubicó entre otras, con la fórmula del “ombligo del sueño”. Ese fuera de realidad que la educación trata de domesticar, el poder trata de encarrilar y la ciencia trata de atrapar en las redes del nuevo saber. Es eso lo que nosotros decimos que es el agente de nuestro discurso, y por eso, aunque constituye una nueva forma de vínculo social, funciona como su reverso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

