¿Es cierto que los psicoanalistas tenemos que decir algo sobre lo que acontece en nuestras sociedades? ¿En todo caso tendríamos que decir algo como analizantes, como ciudadanos, como habitantes? La pregunta es por lo que el psicoanálisis tiene para ofrecer de diferente respecto de otros discursos que hablan y hablan sobre este acontecer. Es más bien una pregunta por el rasgo distintivo, lo que hace que nuestro hablar no sea igual, si puedo forzar las cosas con este “nuestro hablar”. EL psicoanálisis daría el rasgo distintivo por el cual cada uno puede tomar la palabra, su modo de alienarse al discurso desde el cual se ubica. El rasgo distintivo del psicoanálisis sería el rasgo distintivo de cada sujeto que ha pasado o está pasando por su experiencia, su modo de padecer su lengua y su modo de soportar y hasta de superar este padecimiento. No hay un estilo psicoanalítico de hablar, estos son modas o modos de adaptar una lalengua a La Lengua. Hay más bien un estilo parletrero. En nuestro caso ¿cómo se constituye el estilo parletrero de los miembros de nuestra comunidad para hablar sobre lo contemporáneo en Venezuela y América Latina? Este es el silencio que habíamos estado guardando, en tanto comunidad, hasta ahora.
Libros y textos de una investigación en curso en psicoanálisis
Páginas
15 marzo, 2011
Reseña del Foro Psicoanálisis y Democracia
Carlos Márquez
¿Es cierto que los psicoanalistas tenemos que decir algo sobre lo que acontece en nuestras sociedades? ¿En todo caso tendríamos que decir algo como analizantes, como ciudadanos, como habitantes? La pregunta es por lo que el psicoanálisis tiene para ofrecer de diferente respecto de otros discursos que hablan y hablan sobre este acontecer. Es más bien una pregunta por el rasgo distintivo, lo que hace que nuestro hablar no sea igual, si puedo forzar las cosas con este “nuestro hablar”. EL psicoanálisis daría el rasgo distintivo por el cual cada uno puede tomar la palabra, su modo de alienarse al discurso desde el cual se ubica. El rasgo distintivo del psicoanálisis sería el rasgo distintivo de cada sujeto que ha pasado o está pasando por su experiencia, su modo de padecer su lengua y su modo de soportar y hasta de superar este padecimiento. No hay un estilo psicoanalítico de hablar, estos son modas o modos de adaptar una lalengua a La Lengua. Hay más bien un estilo parletrero. En nuestro caso ¿cómo se constituye el estilo parletrero de los miembros de nuestra comunidad para hablar sobre lo contemporáneo en Venezuela y América Latina? Este es el silencio que habíamos estado guardando, en tanto comunidad, hasta ahora.
¿Es cierto que los psicoanalistas tenemos que decir algo sobre lo que acontece en nuestras sociedades? ¿En todo caso tendríamos que decir algo como analizantes, como ciudadanos, como habitantes? La pregunta es por lo que el psicoanálisis tiene para ofrecer de diferente respecto de otros discursos que hablan y hablan sobre este acontecer. Es más bien una pregunta por el rasgo distintivo, lo que hace que nuestro hablar no sea igual, si puedo forzar las cosas con este “nuestro hablar”. EL psicoanálisis daría el rasgo distintivo por el cual cada uno puede tomar la palabra, su modo de alienarse al discurso desde el cual se ubica. El rasgo distintivo del psicoanálisis sería el rasgo distintivo de cada sujeto que ha pasado o está pasando por su experiencia, su modo de padecer su lengua y su modo de soportar y hasta de superar este padecimiento. No hay un estilo psicoanalítico de hablar, estos son modas o modos de adaptar una lalengua a La Lengua. Hay más bien un estilo parletrero. En nuestro caso ¿cómo se constituye el estilo parletrero de los miembros de nuestra comunidad para hablar sobre lo contemporáneo en Venezuela y América Latina? Este es el silencio que habíamos estado guardando, en tanto comunidad, hasta ahora.
07 febrero, 2011
Comentario de la película "La Ola"
El viernes 4 de febrero de 2011, la Biblioteca “William Hobaica” de Psicoanálisis y Ciencias Humanas, en su espacio Cinema Lacaniano, presentó la película La Ola, de Die Welle. Carlos Márquez fue el responsable de comentar la película. A continuación, presentamos las reflexiones transmitidas por él.

Displicentes o fundamentalistas
Por Carlos Márquez
La película está estructurada según el esquema de los cinco días que dura el experimento. Yo no he leído la novela ni visto la obra de teatro, realmente esta película me sorprendió cuando el centro de estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales la proyectó en la Universidad a finales del año pasado. Según lo que se puede leer en Wikipedia sobre los detalles del experimento que realizó el Prof. Jones en una escuela de California en 1967, la película es bastante fiel. "Fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo" fueron las consignas que se pusieron a prueba progresivamente.
De este experimento de psicología social habría que decir que es muy poco probable que pueda repetirse en un contexto diferente al de los Estados Unidos en las décadas de los 50 y 60. Sin embargo está documentado que hay gente que ha tratado de hacerlo, aunque no aparezcan los resultados tan claros como en el que realizó el Prof. Jones.
El final en la película sin embargo es más dramático que la historia, y es consonante con el continuo aumento de la tensión que culmina con las cachetadas entre Karo y Marko, la estupidez fascista del otrora anarquista Prof. Wenger y finalmente con el pasaje al acto de Tim.

Displicentes o fundamentalistas
Por Carlos Márquez
La película está estructurada según el esquema de los cinco días que dura el experimento. Yo no he leído la novela ni visto la obra de teatro, realmente esta película me sorprendió cuando el centro de estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales la proyectó en la Universidad a finales del año pasado. Según lo que se puede leer en Wikipedia sobre los detalles del experimento que realizó el Prof. Jones en una escuela de California en 1967, la película es bastante fiel. "Fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo" fueron las consignas que se pusieron a prueba progresivamente.
De este experimento de psicología social habría que decir que es muy poco probable que pueda repetirse en un contexto diferente al de los Estados Unidos en las décadas de los 50 y 60. Sin embargo está documentado que hay gente que ha tratado de hacerlo, aunque no aparezcan los resultados tan claros como en el que realizó el Prof. Jones.
El final en la película sin embargo es más dramático que la historia, y es consonante con el continuo aumento de la tensión que culmina con las cachetadas entre Karo y Marko, la estupidez fascista del otrora anarquista Prof. Wenger y finalmente con el pasaje al acto de Tim.
31 diciembre, 2010
Con qué se identifica Juan Peña
Carlos Márquez
A los 12 años un acontecimiento traumático quebró su cuerpo de un modo casi imperceptible. Uno de sus enemigos coyunturales le asestó un golpe que dejó una marca secreta, una cicatriz que sólo él podía evidenciar. Se acabaron las correrías, los desórdenes de niño. Tal vez era el momento de sentar cabeza, de hacerse un hombrecito. Pero la obsesión por la cicatriz era pertinaz.
A partir de allí todo conspiró en su entorno, pasó de ser un problema al que había que encontrar una solución, a ser un problema que era en sí mismo una solución, un problema que podía existir en el discurso. Él por su parte aceptó de buen grado ese papel, o por lo menos es una interpretación que uno hace, dado el hecho de que efectivamente nunca más volvió a hablar ni para decir esta boca es mía.
Se suman al tiempo perdido los kilogramos de chatarra en reconocimientos a quien, pese a no hacer nada estrictamente hablando, hizo la vida de la gente a su alrededor bastante más cómoda. Adaptación es la palabra. Presuponemos un goce autoerótico que al mismo tiempo produce adaptación. ¿Cuáles son las condiciones para que esto pudiera darse?
A los 12 años un acontecimiento traumático quebró su cuerpo de un modo casi imperceptible. Uno de sus enemigos coyunturales le asestó un golpe que dejó una marca secreta, una cicatriz que sólo él podía evidenciar. Se acabaron las correrías, los desórdenes de niño. Tal vez era el momento de sentar cabeza, de hacerse un hombrecito. Pero la obsesión por la cicatriz era pertinaz.
A partir de allí todo conspiró en su entorno, pasó de ser un problema al que había que encontrar una solución, a ser un problema que era en sí mismo una solución, un problema que podía existir en el discurso. Él por su parte aceptó de buen grado ese papel, o por lo menos es una interpretación que uno hace, dado el hecho de que efectivamente nunca más volvió a hablar ni para decir esta boca es mía.
Se suman al tiempo perdido los kilogramos de chatarra en reconocimientos a quien, pese a no hacer nada estrictamente hablando, hizo la vida de la gente a su alrededor bastante más cómoda. Adaptación es la palabra. Presuponemos un goce autoerótico que al mismo tiempo produce adaptación. ¿Cuáles son las condiciones para que esto pudiera darse?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)