Aquí
se está llamando a las criaturas
y de
esta agua se hartan, aunque a escuras
Con Freud, el amor al prójimo toma
estatuto de real.
No son bienaventuranzas o
felicidades. Es sabérselas arreglar con lo que no entra en el régimen de la
plusvalía: ubicar desde ya al desecho vivo de lo social en el lugar de los
dioses o de los muertos que murieron bien.
“Μακάριοι” es una
declaración de estado. No se trata de un déficit a corregir, sino de una
reinscripción del resto.
No se pierde la bienaventuranza
por falta de pan; aun cuando éste se encontrara, no se pierde la
bienaventuranza del hambre.
Μακάριοι las pulsiones,
porque se sacian de su propio recorrido.
Μακάριοι los santos, porque
su incomodidad servirá para otras reinscripciones.
Μακάριοι los desechos,
porque ellos ya ex–sisten a la circulación
Es lo digno de amor.