… y
sé que toda luz de ella es venida
aunque es de noche
En el fundamento existía el punto.
Por él la vida llegó a ser.
Sin él nada llegó a ser.
“Hágase” no es un imperativo. Es “Haya”
y “Sea” al mismo tiempo:
Sea la luz [la creación];
Sea en mí según tu decir [la
anunciación];
Sea tu voluntad, tanto en la
tierra como en el cielo [el padrenuestro];
Sea tu voluntad, no la mía
[Getsemaní].
Es un acto que consiste en dejar
que pase. Que ex–sista lo que adviene, que sea lo que deviene, que haya.
Es un operador del acto, una
puerta que abre un nuevo estatuto ontológico de modo irrepetible y sin acumulación.
No se suma: itera.
Con cada presentificación se echa
a andar el tiempo como punto cero del decir.
Un decir puro que progresa hasta
tocar un cuerpo en tránsito a borrar sus bordes.
Como el deseo de ser un pielrroja.
Hasta consentir al real sin garantía.