Libros y textos de una investigación en curso en psicoanálisis

01 enero, 2019

Galileo bricolero

.

En su obra de 2017, llamada “2017”, y que fue lanzada antes de su caída en desgracia en medio del fenómeno conocido como #MeToo, el pensador norteamericano de orígenes húngaros y mexicanos Louis Szekely, luego de justificar el aborto como un derecho de las mujeres a asesinar bebés para limitar la compulsión de sus contrapartes masculinos a replicarse a sí mismos, y de plantear el suicidio como una solución en medio de una vida llena de problemas acuciantes, con el único defecto de que sólo puede ser utilizada una vez, se dedica a reflexionar sobre el triunfo del cristianismo.

Es irónico, o tal vez no lo sea, que el nombre de su obra fuera “2017”, siendo que su argumento principal sobre el triunfo del cristianismo sea el conteo de los años, que al parecer se realiza en todas partes tomando como referencia el nacimiento de Jesucristo. Szekely omite la pérdida de significado de este número, disfrazada inclusive como “era común” en el uso políticamente correcto de las fechas. Uso que tiene un efecto de censura, pero que revela a su vez la colonización de la cifra mercantil sobre el número pleno de sentido que conmemora el momento exacto en el cual el logos eterno comienza a contarse en la historia.

04 noviembre, 2018

La invención del individuo - Últimas sesiones

Las últimas sesiones del seminario de este año, "La Invención del Individuo", culminan con la participación de estas invitadas de lujo:
Viernes 9 de noviembre Gladys Martinez, Secretaria del Comité Ejecutivo de la NEL Nueva Escuela Lacaniana, estará hablándonos acerca de algunos rasgos de la música romántica.
Viernes 16 de noviembre Beatriz García Moreno, Directora de la Nel Bogotá, estará compartiendo con nosotros algunos rasgos de la arquitectura en el romanticismo y ese mismo día María AuxiliadoraRodríguez nos hablará sobre algunos rasgos de la literatura del romanticismo y las mujeres en la escritura del siglo XIX



02 noviembre, 2018

El Hamor



Conocemos el amor moderno, lo llamamos romántico. La queja de que no es ya trágico sobra, porque si seguimos a Víctor Hugo en el Prefacio de Cromwell nada en la modernidad es ya trágico. Nietzsche también nos advierte de las marchas y contramarchas, de las condensaciones y desplazamientos que los géneros sufren con el transcurrir del tiempo. De modo que lo que llamamos con el nombre de un género, es ahora otra cosa.

El amor más cercano a la tragedia es el de Romeo y Julieta. Y todavía se discute si eso constituye verdaderamente una tragedia según los cánones. Le falta la hamartia. Yo protesto porque la veo con claridad en el encuentro en la fiesta. Lo que la hace una tragedia que no es tragedia no es su estructura sino su tema. Nunca fue objeto de discurso trágico el amor entre un muchacho y una muchacha. Había influencia de los dioses para que a partir de sus apuestas inhumanas Paris raptara a Helena y había cólera de Aquiles porque le quitaron su botín de guerra, la esclava Briseida. También había su furia destructiva y gloriosa por la muerte de Patroclo.